TAKE IT DOWN ACT: Remedio ante los "deepfakes"

La inteligencia artificial permite crear en cuestión de segundos imágenes altamente realistas de personas que nunca posaron para ellas. Esta capacidad tecnológica ha dado paso a una modalidad particularmente preocupante de abuso: la creación y difusión de imágenes íntimas falsas o “deepfakes” sin el consentimiento de la persona representada. Ante esta realidad, el Congreso federal aprobó el TAKE IT DOWN Act.
El Tools to Address Known Exploitation by Immobilizing Technological Deepfakes on Websites and Networks Act, conocido como TAKE IT DOWN Act, Pub. L. No. 119-12, fue convertido en ley federal el 19 de mayo de 2025.
Uno de los aspectos más importantes de la legislación es que no se limita a fotografías o videos íntimos auténticos. La ley reconoce expresamente las denominadas “digital forgeries”: representaciones íntimas de una persona identificable creadas mediante software, machine learning, inteligencia artificial u otros medios tecnológicos que, consideradas en su totalidad, resultan indistinguibles para una persona razonable de una representación auténtica.
De esta manera, una persona no tiene que haber participado en la creación de una fotografía íntima para ser víctima de su difusión. Una imagen enteramente fabricada mediante inteligencia artificial puede quedar comprendida dentro de la protección de la ley.
La legislación establece, además, consecuencias penales para determinadas divulgaciones intencionales de representaciones visuales íntimas sin consentimiento. Sin embargo, una de sus innovaciones más relevantes se encuentra en las obligaciones que impone a las plataformas digitales.
Desde el 19 de mayo de 2026, las plataformas cubiertas tienen que mantener un procedimiento mediante el cual una persona pueda solicitar la eliminación de una imagen íntima publicada sin su consentimiento. Recibida una solicitud válida, la plataforma tiene 48 horas para remover el contenido y las copias idénticas conocidas. La Federal Trade Commission (FTC) está encargada de fiscalizar el cumplimiento de estas obligaciones.
El TAKE IT DOWN Act representa así un cambio significativo en la manera en que el derecho federal responde a determinados daños provocados por inteligencia artificial. En lugar de depender exclusivamente de las reglas tradicionales de propiedad intelectual o de las políticas voluntarias de cada plataforma, establece obligaciones legales concretas para responder a una categoría particularmente dañina de contenido sintético.
No obstante, su alcance tiene límites importantes. La ley no prohíbe todos los deepfakes ni establece un derecho general sobre cualquier utilización de la imagen o voz de una persona mediante inteligencia artificial. Su protección está específicamente dirigida a representaciones visuales íntimas no consensuales.
Precisamente por ello, el TAKE IT DOWN Act debe entenderse como una pieza dentro de un marco jurídico sobre inteligencia artificial que continúa desarrollándose. Su aprobación demuestra, sin embargo, algo importante: ante tecnologías capaces de fabricar representaciones cada vez más convincentes de personas reales, el derecho comienza a reconocer que una imagen falsa puede producir consecuencias muy reales.




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